viernes, 24 de julio de 2009

Humedales de El Salvador


Humedales en El Salvador
Los humedales se encuentran entre los ecosistemas más productivos y beneficiosos del planeta, además de estar entre los más amenazados por las actividades humanas. En los humedales, el agua y la tierra se encuentran para crear el hogar de infinidad de especies de flora y fauna, y para albergar y mantener algunos de los bienes y servicios ambientales más necesarios para la supervivencia y el desarrollo sostenible de las personas. Basta decir que los humedales son el origen del 99% del agua que consumimos los humanos en el planeta. Sin humedales no hay agua; sin agua no hay vida.

Pero los humedales no nos proporcionan únicamente agua, también sirven para la prevención de
inundaciones, la producción de energía, el transporte de personas y productos, la producción y conservación de proteína animal en la forma de caza, marisqueo o pesca, la recreación y el turismo, el bloqueo de la intrusión de aguas salinas, la retención de sedimentos y nutrientes, la remoción de tóxicos, la conservación de la biodiversidad, el mantenimiento de bancos genéticos, la regulación climática, el crecimiento espiritual y el mantenimiento de valores culturales, estéticos, sociales o religiosos. Pocos ecosistemas pueden “presumir” de suministrar tantos beneficios a las personas que viven cerca de ellos.

De hecho, los humedales son tan importantes para el mantenimiento de la vida en el planeta –
especialmente de nuestra vida—que son el único grupo de ecosistemas para los que se ha creado una convención internacional destinada únicamente a promover su conservación. La Convención sobre los Humedales, establecida en la localidad de Ramsar (Irán) en 1971, crea el marco legal global para que actualmente más de 140 países coordinen y fomenten el mantenimiento de sus zonas húmedas. El artículo primero de esta convención define a los humedales como “extensiones de marismas, pantanos y turberas o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, saladas o salobres, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”.

Dentro de este contexto global Centroamérica destaca por la variedad, riqueza e importancia de sus humedales. Bañada por las aguas de los océanos Atlántico y Pacífico, la región posee 6603 kilómetros de costas, donde se estima que existen 567.000 hectáreas de manglares y 1.600 kilómetros de arrecifes coralinos1. Debido a su situación como puente entre las grandes masas continentales de Norteamérica y Sudamérica, y a las marcadas variaciones de clima, altitud y latitud, los humedales centroamericanos se encuentran entre los más variados e importantes del planeta4. Actualmente todos los países centroamericanos son signatarios de la Convención de Ramsar y entre ellos han designado más de 30 sitios como humedales de importancia internacional. Igualmente, en el año 2002 la Comisión Centroamericana de Ambiente y
Desarrollo (CCAD) diseñó y publicó la Política Centroamericana para la Conservación y Uso Racional de los Humedales.

El Salvador destaca en Centroamérica por ser el país de menor extensión (21.041 Km2), el único que sólo tiene costa en el océano Pacífico y por tener la mayor densidad de población humana del continente americano (301 hab/Km2)6. Estos factores ecológicos y sociales, junto con el hecho de que fuera el último país de Centroamérica que firmó el Convenio de Ramsar, hacen que, demasiado a menudo, se situé a El Salvador en un lugar secundario, sino marginal, en el ámbito de la conservación y gestión de los humedales.

Sin embargo, esta visión no está plenamente justificada. Tal y como se verá más adelante, el país cuenta con una gran diversidad de humedales que ocupan desde la franja costera hasta áreas montañosas con alturas superiores a los 1.500 m.s.n.m. Dentro de sus 310 kilómetros de costas se encuentran ecosistemas estuarinos constituidos por 26.700 ha de manglares, 10.200 ha de canales y esteros y 1.100 ha de salineras1. Decenas de miles de salvadoreños y salvadoreñas viven junto a los humedales y dependen de éstos para sus principales actividades económicas o de subsistencia. Además de esta riqueza en humedales, el país también está haciendo esfuerzos importantes para “recuperar el espacio perdido” en el ámbito internacional de la conservación y gestión de los humedales. Si actualmente el país sólo cuenta con un humedal declarado de importancia internacional (la Laguna el Jocotal), también es cierto que en la fecha de elaboración de este inventario el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) estaba tramitando la inclusión de otros cinco sitios más (Lago de Guija, Barra de Santiago, Bahía de Jiquilisco, Embalse de Cerrón Grande y Laguna Olomega) en la lista de Ramsar. Igualmente, de acuerdo con lo acordado en la CCAD, se está conformando el Comité Nacional de Humedales. La intención final de este Inventario Nacional y Diagnóstico de los Humedales de El Salvador (a partir de ahora citado como INDHES) es contribuir significativamente a que el país ocupe la posición que merece en el ámbito centroamericano de la conservación y gestión de los
humedales.

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